martes, 3 de mayo de 2011

CAMBIANDO DE RUMBO

Para Jorge, la noche del viernes en el velódromo, no era algo trascendental, ni mucho menos soñado, y por ende allí había poco (o mejor dicho, nada) para festejar.
Para el resto de las 15 lucas que habían agotado las entradas dias antes, si era una noche de entusiasmo y diversión, impresionaba el circular escenario que se mostraba diferente a lo que se acostumbraba a ver, con magnitudes tan grandes como el parque Batlle mismo.
Aunque la noche se mostraba alegre y descontraída, al ser testigo los árboles de tanta calidez humana, la cabeza de Jorge no paraba de ser un revolcón en el barro, era tristeza como la mierda y se sentía con ganas de pudrir todo lo perdido y cuanto le fuera negado.
Natalia, la mujer a la que había amado, respetado y dedicado gran parte de sus esfuerzos cotidianos, lo había dejado colgado en la relación, de un día para el otro, o mejor dicho de una noche para una mañana, sin un porque muy preciso, ignorando toda forma elegante, pero en un acto en el que no había que ahondar demasiado para darse cuenta que no había marcha atrás; “mi vida esta dando vueltas hacia lugares nuevos, y ya no quiero estar mas con vos jorge”.
Las palabras de Natalia resonaban en la cabeza de Jorge como olas de un mar agitado “zac, zac”, era demasiado tiempo junto a ella, demasiados sueños volcados y ahora ¿todo desperdiciado?, que maldita perra, traidora, y pensar que juro amor eterno mas de una vez, y en verdad eran solo palabras de una mente perversa que solo buscaba pasar el rato.
No eran buenas ideas sobre la gente las que se iban amasando antes de subirse al bondi que lo llevara hasta el recital, los pasos que iba viendo en su camino, no eran de personas, eran de bestias, de seres despreciables, pero que se dirigían hacia el mismo lugar para escuchar la misma banda que el, pero Jorge ya no creía en nada de lo que existía, y esa parte nihilista no era dificil de comprender, por sentirse traicionado por su ex amor, y así acababa de encontrarle todos aspectos negativos a lo que sucedía.
Ademas de las mujeres, el mundo avanzaba, la gente lo traicionaba, las bandas ya no eran 4 tipos sudando para un par de rockers en una cueva subterránea de 2 x 2, todo se transformaba en masivo, todo aspiraba a un nivel superior, a un supuesto bienestar, a una evolución, pero nadie quería seguir cargando la cruz, y si no hay cruz, algo falla.
Los muchachos que iban a subir esa noche frente a 15 mil personas, (si quince mil!!! la primera vez que los vio habían 40 personas!!!) no eran los mismos de antes, y no porque tuvieran mas barba, mas canas, mas años, sino porque se median y a la vez median a su público. Eso fue lo que había comenzado a rumorearse entre los que seguían a la banda hace tiempo, “se la creyeron”, “se le subieron los humos a la cabezita”, y a todo esto la banda, nada hacia por cambiar los rumores, ya que desde arriba del escenario el cantante transpiraba mas demagogia que sudor, y el rock es sudor, mucho sudor, mezclado con una dosis de rechazo y de sufrimiento, sumado a la fuerza que debe emanar inexorablemente, pero los fans se multiplicaban y la masa alababa y alababa como si de un culto se tratara.
Mientras el bondi descargaba pasajeros recorriendo calles, Jorge imaginaba sus proximos dias y alli se veía, dejando de sonreír mientras echaba humo de su Coronado, ya no sonreía en silencio al lado de la compañía de Natalia, ni mientras las bocanadas de humo gris se fundían en el escaso ambiente que los cobijaba luego de sus charlas o de sus dosis de sexo salvaje.
La sonrisa era una perdida aleatoria, tan solo eso, la perdida principal era Natalia, la morocha con la mirada mas penetrante de todo el Buceo, la que con tan solo enfocar sus ojos negros podía traspasar el ambiente y destrozarlo o reconstruirlo a su antojo, era su don; el mirar, ella miraba y todo se subordinaba a sus ojos, pues en realidad sus palabras no eran mas que vacilaciones de una voz muy dulce y agradable de oír.
El buceo era eso para Jorge; Natalia y los barquitos, una cerveza y cantar juntos su canción favorita mientras ya se ponían bastante alegres y se besaban, mientras el sol caía y caía hasta desaparecer por completo. El buceo sin Natalia iba a ser a partir de su separación, tan solo una nostalgia triste y abatida.
Todos los recuerdos de la pareja, muy pronto serían tan solo eso; solo recuerdos, solo nostalgias, que muerden el cerebro y no consiguen ni siquiera un lugar de colado en el tren de futuro, pues van quedando atrás condenados por el tiempo y por lo que viene, que siempre trata de despegarse de la piel vieja del pasado.
El bondi llego a la parada indicada y Jorge bajo, ni bien toco el suelo, se sintió mas nostálgico, y mas reflexivo, se siguió sintiendo de la misma manera que en el camino, pensando en porque  Natalia le ponía punto final a su historia en común, la sensación era; desangelado, sin ese ángel que habitaba en su vida en aquellos días tan distintos.
Pero había que seguir, pues la vida es mas lo que pasa, que lo que pasó, a no ser que uno se vuelva en un coleccionista de pasados, que no quiere penetrar hacia el avance del reloj, y eso es algo realmente imposible, al menos en esta sociedad donde minuto a minuto hay que avanzar, a pesar de caminar por la oscuridad, o sin deseos de hacerlo, hay que seguir avanzando y a veces sin saber adonde.
Y asi, Jorge avanzó hasta el velódromo, no sin antes prender un cigarro y así sentirse menos solo con la compañía de su aliado inseparable, eso le hacía bien, (a pesar de destrozarle la salud) sentir que tenia al menos alguien que lo acompañaba y ese hecho sonaba mas a sentimiento genuino que a consuelo tonto, así que al exhalar el humo y verlo perderse por encima de su cabeza sentía una extraña sensación de libertad que lo complacía de un modo raro.
Una vez terminado el cigarrillo tal vez mas disfrutado de su vida (al menos de su vida en soledad) fue encaminando hacia la entrada; por ende comenzó a acercarse a la gente, que a esa altura ya se componía de miles de personas que iban ingresando lentamente y sin tensión hacia el recital.
Los veía en grupos pequeños y otros mas grandes, pero no los distinguía, tan solo veía en ellos caricaturas de personas que se movían, que reían, que de vez en cuando cantaban en coros donde siempre se sumaba gente, y así sucesivamente, pero nada de aquello lo hacia sentirse parte del ritual, sino todo lo contrario, cuanto mas gente veía, menos bien se sentía, como si cada vez palpara menos rock.
Se aburrió de ver todas aquellas imágenes caricaturescas extraídas tal vez de alguna revista o copiadas de algún programa de TV. y decidió ingresar lo más pronto posible para de algún modo buscar la anestesia en la música y olvidarse de todo eso.
El velódromo al ser grande le daba la posibilidad de buscar un lugar medianamente alejado de toda la masa dominante, así que adopto sentarse en las gradas, al menos momentáneamente y para esperar el arranque.
De pronto los focos luminosos se apagaron y la banda salió a escena con estruendos de fuegos artificiales y banderas flameando por todo el campo, la consigna parecía que era que todos saltaran y cantaran aunque sea sin saber la letra, de modo que las frases de la canción, podían variar según el lugar o mejor dicho según la interpretación de cada “fanático”, pues acudían a la imaginación para suplir el desconocimiento de la real letra.
Jorge se fue sintiendo mas incompleto que cuando pretendía ingresar rápidamente para no ver esa especie de circo, pero la banda estaba superando todo aquello, su actitud “súper-poderosa” con respecto a las masas, no hacia mas que enervarlo y alejarlo cada vez mas de la comunión roquera de otras épocas, es mas, su limite de tolerancia estaba cediendo cada vez mas y mas.
Llegado el cuarto tema el cantante comenzó su “charla con la gente” interrumpiendo una canción para así usar un poco la demagogia y el poder del micrófono, Jorge simplemente explotó, pero de una extraña manera; en silencio, sin hacerse notar, como si ni siquiera le echara la culpa a la gente, sino que se echara la culpa a el mismo, por estar allí presente, era su ultima canción de la noche, pues dio unos pasos hacia la escalera, enfilo hacia la puerta y se perdió entre la oscuridad, buscando el silencio y cambiando de rumbo.

domingo, 1 de mayo de 2011

OUTSIDER


Cecilia apenas tenía cumplido once años y jamás de los jamases, ni por decreto de Sanguinetti había escuchado una canción de los Ramones, ni mucho menos podría tener ella, la mas mínima idea de in movimiento musical llamado punk, con esos escasos años de existencia y viviendo en una ciudad con una cultura negativamente peculiar.
Dentro de la vida social en la escuela, Cecilia había sido siempre un cero a la izquierda, si bien no era lo que se dice “mala en los estudios”, el banco del fondo del salón era suyo y allí precisamente permanecía sin excepción, todos los días de la semana.
En los recreos imitaba una estaca abandonada, sentada sola en un rincón sin mirar a nadie, y siendo observada por todos, a la vez que múltiples risas burlonas la tenían de blanco, aunque poco caso ya le hacía, más que nada por un tema de  costumbre.
En algún lugar, en algún acto reprimido, o tal vez en la manera en que la familia o las instituciones educaban a los niños, debía estar el principio donde se engendraba esa especie de enfermedad que volcaba las personas en algo espantoso, mediante lo cual cultivaban la necesidad de ser superiores a los demás.
Todos la miraban mal, tratándola como si fuera un estorbo por ser diferente, y ella no daba pelea, tan solo se resignaba a ser discriminada por ser distinta, hasta se lo tomaba con una calma tan extraña que hacía parecer que nada de lo que pudieran insinuar y decir pudiera causarle molestias.
A veces esa extraña calma se tornaba en un aislacionismo ya no del mundo escolar, sino del mundo en general, algo que yo en ese momento no podía entender y decodificar, y que no lo hice hasta muchos años despues.
Su familia era una historia bastante particular, de la cual poco se sabia, aunque se manejaban varias historias, todas bastante oscuras e inconclusas sin ninguna certeza de su veracidad, definitivamente la vida no había sido muy generosa con su entorno, y allí en una pose rara, caminaba ella, como si estuviera buscando hormigas, escapando a la sociedad (¿a sus beneficios también?) mirando hacia delante y negando los dos flancos.
Mis impresiones en esa época, mas que precisas, era confusas, (yo también era un niño observador) y en un alto grado un misero ignorante; no sabía que opinar, que pensar, por eso me abstenía de las dos cosas, pues a decir verdad tampoco me interesaba, aunque sabía bien que ella, no era la mierda que todos asignaban, si bien tampoco era el paraíso.
La mierda (o la proyección de ella) estaba en otro sitio, en otros seres humanos y no precisamente en ella, tal vez en el idealismo purista que tenían todos aquellos que la degradaban, sin ninguna razón. 
Si hoy miro a la realidad directamente a los ojos, se bien donde está instalada la mierda, y no puedo pretender hacer otra cosa que reírme del pasado, que ha quedado estancado, como generalmente sucede, y porque el tiempo suele ser una arma muy infravalorada, pero tiene un poder brutal. 
En realidad, apelando a la sinceridad, no se porque recuerdos que no tenían importancia, me invaden hoy de esta manera un tando desordenado. Se me hace fresca aquella tarde como tantas otras, en que la maestra había procedido a corregir la tarea, y así, uno por uno, fue llamando a cada alumno, cuando le llego el turno a Cecilia, una serie de risas se produjo como una especie de marea humana, la razón; uno de los chistosos había hecho una broma un tanto escatológica de esas que no incluyen la complicidad de la victima, sino su ira. La tristeza envolvió a Cecilia en ese preciso instante (como tantas veces anteriormente) y se largo a sollozar como nunca antes lo había hecho o por lo menos, como nunca antes se la había visto. Sus ojos negros se fueron llenando de lágrimas que no paraban de brotar hasta tocar el piso, y allí se esparcían en aquel salón lleno de dibujos y coloridos.
El sonido producido por los cachetes desinflándose en un atronador segundo por aquel rubiecito, hirió para siempre la sensibilidad de Cecilia, ella se juraría para si misma que nunca mas confiaría en la gente, nunca mas le hablaría a la gente, nunca mas, nunca mas…
Vuelvo nuevamente a la palabrita aquella de que cabe en una mano: tiempo, que pasó, y asi deje de saber de la existencia de Cecilia, y también de aquel gracioso rubiecito, así pasaron muchos años, mas de diez, bueno también mas de quince sin saber absolutamente nada de ninguno de los dos.
Una tarde me hallaba regresando a mi casa por una de esas tantas callecitas donde las señoras mayores se sienten a “tomar el fresco”, y de pronto pareció como quebrarse el tiempo, y también el lugar, y allí estaba aquella chica, que ya no era mas una niña, sino que ya era una mujer, la mire fijamente, como tratando de indagar su sentimiento hacia mi.
Una señora gorda conversaba del estado del tiempo, con otra de lentes de edad mas avanzada. Cecilia me vio desde la vereda de enfrente, por un instante dude cual sería su pensamiento sobre mi, ¿me engraparía con el rubiecito? ¿Habría comprendido que era yo un neutral, o un cobarde que nunca se atrevió a defenderla?
Todas mis especulaciones se hicieron humo, cuando ella disparó una sonrisa de complicidad ante mi, e incluso coreó mi nombre, su sonrisa me contagió e hice lo mismo, coreé su nombre con mi mejor timbre de voz, como queriendo romper todo lo malo de aquellos momentos. Fue el arranque de algo, o el final de todo.

martes, 12 de abril de 2011

BAILANDO AL COMPÁS DE LA DISCRIMINACIÓN

A veces siento que cada vez nos volvemos mas pasivos, aceptando categóricamente todo lo que nos imponen, y con tal de estar allí dentro, le damos crédito a propuestas que no nos llegan del todo, que traen un tufillo sutilmente disfrazado de glamoroso, solo por el hecho de estar en el mismo sitio donde están todos; en ese pedestal de dudosas fórmulas.
Mi último viernes de junio estaba casi agonizando, la madrugada aportaba dósis de espesura, el frío literalmente "pesaba" en mi cuerpo, al salir de aquel pub instalado en la lejana avenida que conduce a la ruta.
En un momento, ya cruzando las 4 de la mañana, un pibe se acercó hacia donde yo estaba, pidiéndome una moneda, le dije sencillamente que no tenía, "¿vos viste no? Estaba bailando bien de bien, no se porque me sacaron, son unos hijos de puta" el pibe me descargó su bronca en esas palabras y se fue a la esquina de enfrente, a seguir tomando vino con sus amigos, que eran 3 menores de 20, aunque talvez había uno mas que no pude divisar, se movían en una escena tranquila, sin patear nada, sin insultar a nadie, sin gritar; esa noche me fui hasta casa pensando en que la discriminación estaba en todos lados.
En el otro rincón de la ciudad, mucho más cerca del rio y de la calle principal, hay un lugar que me divierte ver, mejor dicho la situación es la que me divierte, colas largas de personas deseosas de entrar al local bailable, que es el lugar "políticamente correcto" para que la nena vaya a emborracharse.
He visto a las chicas caminar, caminar cuadras y cuadras hasta llegar cerca al boliche, a apenas 8 cuadras, sin embargo ahí en vez de continuar caminando,(un poco mas no es nada a esa altura) se toman un taxi que las lleve hasta la puerta, es inobjetable las apariencias van ganando este partido por varios goles.
Hay que aparentar ser alguien que no sos, para ser alguien respetado en el mundillo de las apariencias.
En la puerta un gordito hace las veces de "security man" a el esta directamente supeditado el hecho de que ingreses o no al local, si a este hombrezuelo imponente, no le gusta ni tu cara ni la de tus amigos tan solo se limitará a decir "exclusivo para clientes hoy", y así se van los excluidos, con la cabeza gacha y para atrás, mientras la cola avanza y todo individuo que se baje de una 4x4 ingresa directamente, le da una palmadita en el hombro al hombre de la puerta e ingresa.
Ya adentro del local, no es gran recompensa ineludible de emociones, no pasa de ser un lugar bastante mediocre, donde la propuesta que se ofrece (básicamente siempre la misma fin de semana a fin de semana) eso sí, cuando lo que se pretende es ser top, tenés que estar allí adentro para hacerte ver un poco, y alcanzar cierta "fama social", y allí esta el error del cual nace el vaciamiento social y cultural del que muchas veces son víctimas las ciudades no tan grandes.

viernes, 18 de febrero de 2011

GALICIA TIENE ESAS COSAS...

El paisaje es tan agradable, que me reconforta, miro para arriba y veo un cielo precioso, y aunque hay algunas nubes que se dejan ver, es casi imposible creer que hace segundos ha llovido, miro para un costado y veo el mar, bueno mejor dicho el oceáno atlántico, es muy dificil que no  se me cruzan canciones e historias en este ejercicio que no puedo evitar. En un momento una mujer se acerca y me pide fuego, ojos azules y un dejo de tristeza en su hablar, juego a adivinar su acento y apuesto a que  es madrileña, buena suerte morena!
Me pongo a caminar sin perder de vista el mar, el mismo que consigue  hipnotizarme tan solo viéndolo por fotos, y a la vez me trae recuerdos, y  asi entonces en este preciso instante, comienzo a viajar por los aires y el vuelo se hace tan grande que por una de esas cosas de la vida, aterrizo en el parque rodo… parezco volar e inspirarme, creo que es momento de escribir algo, nose, un poema, unas palabras, algún dialogo talves, asi que saco la libreta donde apunto lo que se me viene cuando ando por la calle (que es bastante rica y desprolija), pero para mi sorpresa mi lapicera no funciona, de ningún modo, sencillamente no da mas y no hay caso de hacerla andar, por supuesto que guardo la libreta y quedo abatido con la mirada perdida; de momento el viaje al parque rodo queda trunco casi sin comenzar.
Decido abandonar el mar, busco algo terrestre y me meto en la ciudad de lleno, me gusta adentrarme en las ciudades y verlas desde allí, parece una obviedad, pero no lo es, eso lo he aprendido con el tiempo, forma parte de la historia de algunos ciudadanos como un vinculo muy fuerte, pero extrañamente algunos tienen el vinvulo roto, bueno ese no es el tema, el tema es encontrar un bar y tomarme un café.
Encuentro uno precisamente donde corta la avenida, en la vereda de enfrente, hay otro pero tiene un rollo mas estudiantil, hay varios adolescentes hablando y riendo entre ellos, serán un 4 o 5, pero por sus gritos parecerían 15 o 20… Pff si supieran que la edad corre rápido!!!
Por la vereda de enfrente tambien veo una chica vestida de negro, una “black cat de esas que nacieron en un volcan” diría mi amigo Pedro, me gustaría pedirle fuego y que me lo diera, preguntarle  como se llama y decirle que no, que no quiero ir a su casa, porque no tengo tiempo y además en este momento… bueno no fumo jaja gran detalle gran. Seria una imbecilidad decir que me falta el cigarro para la postal (la mira propia sentado en la mesa) de perfil con el rostro humeante dibujando formas en el espacio y mi rostro apuntando hacia ningún lugar. Esta copado no apuntar hacia ningún lugar, la gente piensa por lo general, que es tonto quien no apunta hacia ningún sitio en especial, GRAN ERROR! Pero no le pienso contar mis secretos al mundo, el ya guarda muchos y no los quiere largar, asi que sigo mirando hacia donde me sale mirar.
Ahora ya con lapicera es otro cantar, me puedo hasta dar el lujo de escribirle unos versos al bar donde estoy sentado, creo que el que esta atrás de la barra es el propio dueño, un hombre veterano, se lo vejado, como si estuviera esperando que el mundo se pare, para por fin ser uno mas de los que tienen papel principal, o será que le cuesta el peso de un papel asi? ¿Esta bien su papel? No se lo voy a preguntar, no me da tanto la cara como para hacerlo, además tampoco creo que sea realmente interesante para el hablar de ese tema, bueno la gente no habla de esas cosas en los bares, si habla de futbol, si habla de política, del tiempo, a mi por ejemplo me gustaría que hablaran mas de la ciudad(es).
Me viene otro pensamiento inmediato a la mente, los apellidos en la ciudades y con eso un tema que me apasiona locamente; "la pseudonobleza". no puedo pretender ser neutral en algo que he visto pasar a lo largo de toda mi vida, desde que compartia el salón de clase con compañeritos muy buenos, pero también de los otros, con recuerdos que atesoro y con otros tantos que arrincono contra la esquina mas odiada de mi ser, porque no voy a ser falso, todos odiamos algo, y yo tambien lo expremento, aunque por suerte aun puedo dominar esos momentos de ira.

jueves, 27 de enero de 2011

10 Letras del rock uruguayo


“¿Cuál es la mejor banda de rock del mundo?” Rezaba la pregunta del chico que acudía a los cibernautas en busca de un consejo espiritual, y allí acudieron los chamanes del rock a contestarle, pero todos venían de diferentes tribus y lo apabullaron tanto que supongo que acabo quedando más entreverado que pulpo abrazando a sus hijos. Y claro que comenzaron los insultos, las preguntas y respuestas con poca educación. Chamanes violentos defendiendo a su grupo preferido.
Pero uno que pisa las mismas calles que los demas a la larga o a la corta acaba cayendo en la tentación de "rankear algo" y en este caso decidí hacerlo con las letras del rock uruguayo.
La elección demas está decir que es muy personal y que en algún caso se deja llevar por la belleza de la canción, pero el criterio fundamental de selección es la presencia de la ciudad en la misma no solo en caracter descrpitivo sino como motivo generador de sentimientos, fracasos, críticas y homenajes. Sin mas preámbulos estas son mis elegidas.

10 LA CHANCHA - El amor es una forma de comercio. El siglo XXI es también como su antecesor, un cambalache, donde todo parece estar mezclado e inter(NET)relacionado y eso está implicito en esta canción que trata al amor como una posesión, y mas que nada como una forma de convivencia en la cual todos estamos expuestos. Si este fuera el tango, la biblia y el calefón aquí talvez pudieran ser la cuadernola y la computadora.

9 LA VELA PUERCA Clones. El mundo periodístico no escapa a la mediocridad que muchas veces rodea la cultura, y Sebastián Cebreiro se destapa y describe actitudes de periodistas asquerosos (por ej. alguno del diario EL PAIS) tanto como cuando manipulan informaciones, disfrazan elementos de la realidad y confunden a la sociedad, acabando por convertir a la tinta en una especie de droga, al final acaba lamentandose porque su rol es dificil de poder creer y respetar.

8 GRAFFOLITAS - Hue it guidaí. Esta letra cuenta la historia de una traición, la exterminación de los verdaderos dueños de la tierra oriental, los charruas que fueron masacrados en lo que hoy serían los departamentos de Paysandú y Tacuarembó. Es una mirada a nuestro pasado y un homenaje a aquella raza hoy completamente extinguida, que nunca quizo someterse.

7 CUATRO PESOS DE PROPINA - Latino. Una letra de las que no abundan en el rock nacional (por tocar el tema del país inserto en la región latinoamericana). Trata de señalar la bajeza de la cual somos complices a diario con la discriminación y el punto de agravio absurdo por creernos superiores a otros incluso de países hermanos. Interesante la manera en que refleja el absurda afirmando (y con verdad) que fuera del continente somos todos latinos y sufrimos los mismos problemas.

6 EL CUARTETO DE NOS - El día que Artigas se emborracho. Musso construyó el subgénero del "humor patriotico", y aquí llega a su cúspide, en una letra muy irónica que le trajo algún problema a la banda, en ella va narrando (y alterando) los hechos históricos, como la elección de los colores de la bandera, en enamoramiento hacia Ansina y la decisión de llamar Purificación a la costa norte de Paysandú sobre el rio Uruguay.

5 LOS TRAIDORES - Cancion rebelde. Una letra de esas que sólo la pluma de Victor Nattero puede dibujar, poesía pura (y de guerra) para marcar los tonos grises del Montevideo de los 90s. Intenta a su vez, ser una especie de llamamiento (como ya había pasado años atras con "Bailando en la oscuridad") para la juventud, para que por sus propios ojos vea lo que sucede y que con sus propias manos haga al menos el intento de despertar la ciudad dormida.

4 LA TRAMPA - Perdidos. La soledad de un niño perdido y de un vigilante en plena navidad se torna algo normal en una ciudad como la que describe Garo Arakelian, pero esa ciudad, lejos de dejarla en el anonimato, queda identificada por el autor; Montevideo en plena crisis del nuevo milenio cuando todo se fue al carajo. La tristeza y la nostalgia de aquellas viejas épocas y el presente como algo muy gris. Acaba con una cita de "Al paco bilbao" canción de los olimareños.

3 EL CUARTETO DE NOS - Mi lista negra. Musso ha sabido ganarse ser el hombre de las mil rimas, pero no en base a rimas baratas que solo conjugan palabras terminadas igual en frases sin sentido, el mérito del autor, es darle cierta coherencia a ese vómito de palabras y vaya si lo consigue en esta reciente canción. La manera de escribir se asemeja a una batidora donde entran elementos tan diversos que van desde la literatura, matemática, pasando por productos que usamos en el baño o llegando a mencionar a las relaciones laborales.

2 LOS ESTOMAGOS - Ciudad fria. ¿Muchos se preguntarán que tiene de especial esta letra para estar entre las mejores? Es la puta realidad descarnada, pero vivida en el momento, la decepción en un país que estaba echo pedazos y que apenas asomaba la cabeza de los tiempos violentos. La letra tiene expresión en si misma al ser mas que directa siendo cantada al padre de un hijo que se esta "muriendo por comer basura", un llamamiento claro a reaccionar.

1 JAIME ROOS - La hermana de la coneja. En ocasiones se ha dicho que la "milonga" es nuestro "rock autoctono", y personalmente estoy de acuerdo con esa afirmación. Si bien no es esta una milonga puramente dicha, tiene ciertos aires que la acercan al genero. Una historia bien ciudadana de esas paridas en la complicidad de mostradores y barrios, un desarrollo donde cuenta como la chica de playa pascual se transforma en una señora que "te la trabaja de regio" y se olvida de su origen, poesía pura para una historia bastante cotidiana.

martes, 30 de noviembre de 2010

ANOCHE ME DORMI ESCUCHANDO TU VOZ



Por los altoparlantes de la terminal se escuchaba la voz femenina que se difundía en un tono mecano-digital, anunciando las partidas y los arribos de los buses.
Lejos de todo eso, y mas precisamente en el mar, (en realidad no muy preciso, si tomamos en cuenta sus dimensiones) ya se estaba ocultando el sol en un horizonte definido y sin tensión, sin embargo, esa tirantez, si estaba presente en el shopping-terminal; niños rogando para que se les comprase uno de esos helados (con precio que te dejan helado), madres y abuelas convenciendo a los niños que “no es bueno” (omitiendo el "mas que nada para el bolsillo") tomar helado en ese momento, chicas de tienda deseando terminar el día laboral para volver a sus casas, y algunos guardias de seguridad pestañeando por el sueño, desganados, todo eso no era el mar, ni un rio, ni un arroyo, era sencillamente la sociedad reunida en un centro comercial siguiendo los caminos permitidos.
El sol ya estaba casi oculto y así la luz artificial iba tomando el mando de la tardecita, una más en la semana, de una semana más en el mes, de un mes más en otro de los almanaques que en diciembre se tiran a la basura.
Así fue que Martín llego a la terminal para emprender un nuevo viaje de mas de 4 horas, hacia “afuera”, ese eufemismo, mitad ridículo, mitad inconsciente para hablar del interior.
Martín no estaba tenso, pero si indefinido, agotado por una relación que no le permitía mas que pensar en el presente, y disfrutarlo casi a rajatabla, por ser lo único, y por ser demasiado efímero, culpa de la distancia que separaba su vida de la de Marcia.
Las tardes juntos eran del parque rodó, de mirar los niños corriendo de un lado para otro, que lloraban por caprichos y sonreían al compás de la ingenuidad de sus pequeñas edades.
El mar estaba allí al lado, junto a las piedras y a las arena, pero siempre las tardes eran muy cortas, se esfumaban muy temprano bajo los caprichos de un sol cansado tal vez por su avanzada edad y poco tiempo quedaba en el minutero del amor.
Así, sin la complicidad de aquel astro caluroso y amo absoluto del día, la unión del juego iba dando paso a la separación de sus caminos, la postergación eterna.
Había muchas cosas que mantenían unida a la pareja a pesar de todos los pesares y de todos los imposibles, sus corazones tenían una especie de telepatía que no necesitaban ni hablarse para entenderse, bastaba con solo una mirada para adivinar lo que el otro estaba pensando, por ello no pasaba algo muy común en todas las parejas, la frase “¿en que estas pensando?” era una serie de palabras muy raramente conjugadas, simplemente porque no era necesario.
Marcia era montevideana, Martín era del “pago más grande de la patria”, de Tacuarembó y vivía allí en su casa con vista directa al desagüe.
A Martín no le gustaba vivir allí, no al lado del desagüe, sino directamente en Tacuarembó, una ciudad que tenía todo lo que al no le gustaba ni un poco, y que le faltaba todo lo que el pretendía, pero por cuestiones de interés familiar debía permanecer al menos durante un tiempo en aquel sitio que tanto rechazo le daba.
Cada vez que pensaba en su lejana novia, no hacía mas que rebanarse los sesos tratando de romper la distancia y tomarla de la mano una vez mas, pero esto con mucha (muchisima) suerte se daba una vez por mes, mientras que dicha espera no era mas que un suceso de añoranza.
En el día a día la rutina lo tenia con su simpático rostro detrás del mostrador, del comercio familiar, como buen hijo de familia, cosa que cumplía firmemente desde los 12 años, pero que ya muy agobiado lo tenía.
Por su parte Marcia tenía una vida diferente, sin dudas mas agitada, del trabajo a la facultad, de allí a su hogar, los fin de semana a visitar a su papá, ya que sus padres vivían separados desde que ella tenía 12 años.
Ciertamente Marcía era una chica muy inteligente y capaz, ademas de muy hermosa, atributo por el cual recibía innumerables piropos de los jóvenes en la calle, sin embargo su corazón era entera propiedad de Martin, aquel chico que alguna vez la conquisto con su mirada inocente y encantadora en un cumpleaños de un pariente en aquel departamento tan inmenso y donde la gente es cálida y la tarde no parece acabar facilmente cuando se trata de un cumpleaños.
El mes de enero era el preferido de los dos, por la sencilla razón de ser, el que mas tiempo pasaban juntos y en el que mas palabras bonitas se decían cara a cara, porque una cosa es mirar la luna sólo y otra diferente con el amor que la vida te regala.
ver la luna solo no significa nada, o casi nada bueno, a veces hasta puede ser algo muy triste, y los ojos se pierden buscando en aquella figura redonda y regordete la cara de algunos de esos seres queridos que perdimos, y hasta algunas veces la imaginación nos hace el juego y aparecen allí, aunque solo sea para jodernos un poco el corazón.
Una de esas tantas noches mirando la luna sentados en el pasto de una plaza, Marcía tenía algo para decirle a Martin, algo un tanto complicado de digerir, pero tal vez mas díficil de pronunciar.
Martin con una mano se tocaba un poco el pelo, como dejando ver un manojo de nervios y con la otra arrancaba un trozo del cesped, como si pudiera mantener la calma y tragarse el trago amargo que le estaban preparando.
Por un momento, toda el agua del mar pareció vaciarse y caer rotundamente en su cuerpo, un estampido fuerte y extrañamente seco, su mente no conjuba ya ningún verbo bien, tal cual niño de 7 años metido a prepo en otro país, pero otra parte de su corazón le mostraba una luna brillosa e inmensa, y su mano amarrada a la de su amor dibujando un camino.
Para Marcia tampoco era fácil hablar, ni comunicarle el fin de una historia a alguien a quien le tenía tanto cariño, pero debía hacerlo, su lealtad la obligaba, y ella prefería que el adios fuera a tiempo.
Poco permanecio la noticia en el aire, a veces sobran palabras cuando el clima todo lo dice, ninguno de los dos se quedo con el recuerdo de las últimas palabras, porque en silencio y sin darse cuenta prefirieron amañar recuerdos más amenos.
Esa misma noche Martin se fue a la terminal como una hormiguita mas, triste, cabizbajo y diminuto entre las personas que mas o menos felices iban a tomar el bus, fue el peor viaje de su vida esa noche, como no podía ser de otra manera.
Su cama en Tacuarembó ya lo esperaba para abrazar su llanto y allí se encerró, para comenzar a matar su vieja sonrisa, y ahogarse en una mirada pérdida y vacía, día tras día.
A veces ni siquiera salía de su habitación, mas que para comer o ir al baño, como salido de la imaginacion de Kafka, sombrío y sin querer ver el mundo exterior.
Una noche buscando un cassete para escuchar en su walkman, encontró uno que en vez de una estrella y el nombre de un grupo, tenía dibujado un corazón y un nombre de seis letras, no lo penso dos veces, lo puso en el walkman, se puso los auriculares, apreto "play" y cerro sus ojos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

SOY UN VIEJO TANGO


Ayer hice una llamada por teléfono y hable con un viejo amigo, de esos con los que se puede hablar, y no solamente intercambiar palabras, porque la comunicación es algo mas que un par de abreviados o muletillas gastadas, es probable que quede gente esperando en el andén, pero también es probable que no. Uno nunca sabe la cantidad de cosas que en esta vida vagan por el paño sin respuestas.

Durante el tiempo que hablamos, su voz se pronunciaba siempre un tono demasiado cortado para la voz que tenía mi amigo, lo halle muy diferente y eso realmente me dejo pensando algunas cosas uno puede tratar de indagar y en plan detective llevarse casi siempre algo parecido a la verdad, pero solamente quise sacarle una frase y nada más “los tiempos cambian viejo, la vida no es todo tango”. No le reprocho nada, es mas; uno las dos manos y lo aplaudo; siempre es mejor gesto aplaudir que rezar.

Seguramente sea mejor jugar a no transformarse, esquivarle el bulto a la moda esa que va muy de luces y poco del corazón, y cuando digo corazón, voy mas allá que ese simbolito rosa de las revistas, voy al fondo del asunto, directo a eso que no se ve, que difícil es tocar, y también porque no decir que se lastima y llora frente a un mar, sin que nadie lo mire ni le preste atención.

Igualmente es verdad que uno no puede vivir de espaldas a los tiempos, bueno y menos aun, de espaldas a un siglo nuevo, que en realidad es más de lo mismo, pero con chiches nuevos, y aquel que diga que la inspiración se muere porque pasamos del 1999 al digito numero 2, está equivocado, la inspiración a veces puede multiplicarse.

Es que resulta bastante difícil no calentarse con algunas imágenes, no sacar la furia con lo que se puede ver, y esa rabia no es más que motor de inspiración, es leña para la locomotora, para ese acero que trata de correr a toda prisa por el mismo carril, y que no le interesa cruzarse de camino, porque ya tiene el suyo propio.

Pero claro, no todos tienen su propio camino, y muchos tratan de inventarse uno, y como son tan heavies y van de reventaditos, pues les va mejor uno de muchas curvas… (tanto como melinitapunk, caritosuperpunk, maridestroy, ma77iasreee, y la lista sigue en un copiar y pegar de residuos despersonalizados a gusto del consumidor) Consuma y consuma niño, ah y no olvide crearse la pose de malo por fumarse un porro, o por haber garroneado una línea de coca en algún baño en noches transpiradas, porque no me olvido de haber visto esas miradas, y ver como la gente tira su orgullo en el piso y se arrodilla…

No se puede pretender firmar más papeles de los que tu propio culo va a poder bancar, será que no me van las meras poses, será que soy muy agrio tal vez, aunque reconozco lo que es bueno y a veces hay tanta contradicción que en el pecho se le junta a uno, de esos aires difíciles de controlar.

Y si, yo no soy más que eso, no soy más que un revuelto de tangos condimentado con alguna otra chispa de un fuego cansado, y eso no es por elección. Los recuerdos que se matan por obligación, la misma del alcohol, la de no llorar la de estar aquí apostándose el cuero, la de no saber si algún día se podrá ganar o al menos no perder.