No creo en la imposición de prototipos, hecho del cual se da como resultado la aceptación por parte de las personas de ciertas banderas a las que hay que levantar y flamear no solo como el método de adquirir cierto status (lo cual no deja de ser en mi opinión al menos rechazable), sino simple y llanamente para ser “uno mas en la corriente”, uno de los tantos peces muertos que se dejan llevar por la fuerza dominante, sin mediar ni siquiera un acuerdo previo ni palabra alguna previamente entre las aportes.
No creo en toda esta parsimonia de la cuales somos espectadores (y la amplia mayoría, también participe), el absurdo a tomado (desde un tiempo al cual no puedo identificar con exactitud) el poder absoluto para manejar a las masas, y eso lo demuestra desde situaciones que ronda lo jocoso hasta situaciones de lo mas austeras, pasando en el medio por una amplia gama de hechos y actos digitados, los ejemplos son miles, y no se precisaría ni uno ni dos libros, se necesitarían tomos y tomos de estos para elaborar una recopilación de los mismos.Al igual que ayer, me resisto y me seguiré resistiendo a que para “ser la cultura” tengas que salir en cada evento de estos denominados “social-cultural”, rodeado de seres con olor a encierro mental, con memorias tan hostiles y pacatas y con esos egos inmensos (basados en una imaginación un tanto extraña), señores y señoras; eso es la cultura para ellos, es decir para los que están en ese sitio de “jerarquía inmunda” y siguen levantando su copa, posando para la foto y montando el discurso ciudadano-cultural tratando de chupar mas y mas sangre.
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